search party
Monitorizar de forma digital como excusa para estrechar la vigilancia resulta uno de los puntos fuertes de las grandes tecnológicas. La asociación entre Flock Safety y Ring ha desatado las alarmas (nunca mejor dicho) entre los usuarios y vecinos de las comunidades. El pasado anuncio de 30 segundos en medio del Super Bowl americano ha suscitado muchas sospechas. Sí primero esta compañía se jactaba de colaborar de forma estrecha con la policía, para la obtención de imágenes de las matriculas de los vehículos; ahora y de forma sibilina nos hacen saber de nuevas funcionas de reconocimiento (en este caso de animales) para así prestar un servicio "comunitario" entre vecinos.
Su propio fundador hace alarde de ello en dicho anuncio. Toman como referencia la pérdida de mascotas frecuentes en los barrios y así, vendernos la falsa idea de seguridad.
Si ya no basta con no poder desligarse de los términos y condiciones de los acuerdos de aceptación, los cuales son tácitos en su forma y fondo; sino que además funciones como estas vulneran el derecho de privacidad de los ciudadanos.
¿Hasta donde seremos capaces de soportar tantos desmanes por parte de las grandes tecnológicas?
En que momento hemos dejado de lado ser los consumidores, para ser las ovejas que esquilman ya no solo con datos; sino también vulnerando nuestros derechos más elementales como la intimidad?
No estamos lejos de aquellas icónicas escenas de la película de Tom Cruise (MInority Report) donde el atenuante principal era eliminar delitos que aún no se habían cometido, pero podrían suceder por medio de la prescripción de una "IA" que sesga y analiza datos señalando a presuntos delincuentes, como ocurre en UK hace unos años.